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MUJERES PARA EL DIÁLOGO
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¿CONVENTO O MATRIMONIO?

  • ·         En el S. XVII ya se reclamaba educación para las mujeres

Madrid, 7 de febrero.- MUJERES PARA EL DIÁLOGO Y LA EDUCACIÓN (MDE) inició el ciclo TALLERES Y PASEOS POR LA Hª DE LAS MUJERES EN ESPAÑA E IBEROAMÉRICA el 7 de febrero en la Sala de Juntas de la asociación.

El taller impartido por Dª Mar Cristóbal, guía oficial de Turismo y experta en historia de las mujeres, tenía como objetivo principal conocer y valorar el papel de la mujer a lo largo de nuestra historia.  

El ciclo comienza en el siglo XVII donde impera una sociedad: patriarcal, piramidal, misógina y religiosa.

¿Pero qué pasaba en España? Seguía siendo una sociedad estamental, dividida en tres órdenes: el clero, la nobleza y el tercer estado compuesto principalmente por campesinos. Cada persona ocupaba su lugar según su origen: si nacías noble seguías perteneciendo a la nobleza; si nacías campesino, formabas parte del Estado llano ; si nacías mujer…..

EL PAPEL DE LA MUJER

La condición de la mujer en la Edad Moderna no fue muy distinta de la medieval.

La mayoría de las mujeres en el Renacimiento acababan siendo madre, y la maternidad era su profesión y su identidad. Sus vidas como adultas eran un ciclo continuo de embarazo, crianza y embarazo.

Las mujeres pobres daban a luz cada 24 ó 30 meses. Las mujeres ricas tenían más hijos que las pobres. Tener hijos constituía una carga y un privilegio para las mujeres. La madre, por un momento, ocupaba un puesto estelar inigualable. Era por tanto un auténtico honor estar embarazada.

La belleza fue considerada un signo visible de la bondad interior y de una condición social noble. El ideal de la belleza femenina en el Renacimiento era la mujer de tez pálida, cabello rubio y rizado, caderas anchas y cintura y pecho pequeño.

Durante los siglos XVI y XVII la higiene fue escasa, por el miedo a la transmisión de enfermedades por el agua. Hombres y mujeres se frotaban con polvos y se perfumaban, lavándose sólo las zonas que quedaba sin cubrir por las ropas y blanqueándolas como símbolo de pureza. Hasta el siglo XVIII no se instauró el gusto por la higiene, instalando bañeras en las casas.

La indumentaria femenina era incómoda, con pesados vestidos que dificultaban sus movimientos, entallados corsés y generosos escotes.

En todos los grupos, los padres decidían el casamiento de las jóvenes tras largas negociaciones sobre la dote. En la nobleza y la aristocracia, el matrimonio era además un instrumento de la diplomacia para sellar alianzas políticas, ganar o perder territorios, resolver conflictos y asegurar la paz, por lo que su postura era de total sometimiento. Aquellas que no servían para reforzar alianzas por casamiento ingresaban en órdenes religiosas, siendo para ellas un acceso más directo a la cultura del momento.

Existían algunas damas cultas que sabían leer y escribir. Asistían a academias literarias y a salones nobiliarios, siempre ante la mirada satírica de algunos autores masculinos. Los moralistas reconocían a la mujer como ser poco fiable, astuta e incluso malvada. Diversos teólogos, además, habían construido una imagen diabólica de la mujer por su papel bíblico: la pérdida del Paraíso.  Otros autores como Cervantes defendían los derechos de las mujeres, como se pone de manifiesto en el discurso de la pastora Marcela (El Quijote) que proclamaba: “yo nací libre y para ser libre escogí la soledad de los campos”.

En esta primera sesión descubrimos grandes personalidades femeninas que han dejado huella en nuestra historia. Algunas fueron:

María de Zayas Sotomayor fue una escritora española del Siglo de Oro. Sus novelas cortas tuvieron gran éxito y se siguieron reimprimiendo hasta que en el siglo XVIII la Inquisición decidió prohibirlas por ser comedias de enredo, incluso cuentos en cierto modo eróticos.

Es, junto a Ana Caro de Mallén y sor Juana Inés de la Cruz, una de las tres grandes escritoras del siglo XVII español. 

Mención aparte merece Sor Juana Inés de la Cruz, hija de un noble español y una criolla que, después de estar en la corte, elige el convento porque le permitía el acceso a la cultura. 

Sor Juana dominó los géneros de poesía, teatro y la prosa. Entre sus obras más destacadas se encuentran Los Empeños de Una Casa, La carta Atenagórica y la Respuesta de Sor Filotea de la Cruz.

En la respuesta a Sor Filotea de la Cruz, Sor Juana defiende su derecho al conocimiento sin importar su condición de mujer.
Su biblioteca personal fue considerada la más grande de la Nueva España con cuatro mil ejemplares. Fue conocida como “La Fénix de América” o “La Décima Musa”.

Artistas como Luisa Roldán, escultora, más conocida como La RoldanaSofonisba Angissola, que pintó entre otros a Felipe II, tienen en común que fueron inicialmente instruidas en los talleres de sus respectivos  padres y eso les permitió profundizar en su formación. 

Otras muchas, marcaron la diferencia impulsando la defensa de la educación de la mujer a través de sus escritos, iniciando o anticipándose a lo que posteriormente serían los primeros brotes del movimiento feminista.

MDE considera importante conocer la historia de las mujeres para superar con conocimiento nuevos retos… porque la historia siempre se repite.

 

 


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