El 22 de mayo, el Colegio del Arte Mayor de la Seda (CAMS) acogió un emotivo acto en el que recibió el prestigioso galardón Tourist Women Friendly en la categoría de mejor destino. El reconocimiento fue concedido por la asociación Mujeres para el Diálogo y la Educación (MDE) que, en su séptima edición de 2026, quiso destacar la contribución del Colegio —y de su Ruta de la Seda Valenciana— a la visibilización del papel de la mujer en esta tradición que data de siglos, declarada Patrimonio de la UNESCO.
El presidente del Colegio, Albert Catalá, declaró: «Es un día de ilusión porque se hace un reconocimiento al trabajo de las mujeres alrededor del maravilloso arte de la seda», y subrayó el papel de «labradoras, tejedoras, urdidoras, atadoras… que han mantenido un papel discreto sin reconocimiento hasta hoy».
Albert Catalá, presidente del CAMS, recibió el premio Tourist Women Friendly. |
Giovanna G. de Calderón, presidenta de MDE, firmó en el libro de honor del CAMS. |
El CAMS obsequió a MDE con un facsímil del Privilegio de Fernando el Católico (1479), documento fundacional que reconocía el oficio de los sederos como un «Arte». |
La presidenta de MDE, Giovanna G. de Calderón, firmó en el libro de visitas del Colegio: «Un espacio donde se respira arte, cultura y la huella silenciosa pero imborrable de la mujer». Defendió que es «un premio muy merecido» para una institución que durante tantos años ha dado visibilidad a las mujeres que trabajaron la seda «de una forma callada pero culminando obras maravillosas».
Origen del Colegio
Los anfitriones, el presidente Albert Catalá y la secretaria del CAMS Teresa González Juste, mostraron cada rincón de este impresionante edificio, declarado Bien de Interés Cultural en 1981, situado en el número 7 de la calle Hospital, en el histórico barrio de Velluters.
El origen del Colegio se remonta a la fundación del Gremi de Velluters (tejedores de terciopelo) en 1479. Poco después, el gremio adquirió una casona gótica gracias a artesanos genoveses y, en el siglo XVII, Carlos II le concedió el título de «Colegio del Arte Mayor de la Seda». El edificio fue reformado en estilo barroco a mediados del siglo XVIII y, ya en el siglo XXI, rehabilitado por la Fundación Hortensia Herrero, reabriendo el 18 de junio de 2016 como Museo de la Seda de Valencia.
Escalera gótica de caracol del siglo XV atribuida a Pere Compte. |
León y capelo cardenalicio, símbolos del gremio de San Jerónimo, patrón de los sederos. |
Escalera barroca del siglo XVIII con el león y el capelo cardenalicio. |
Entre sus estancias destacan:
- El Salón de la Fama (siglo XVIII), con un fresco de San Jerónimo obra de José Vergara y un suelo de más de 2.000 azulejos que representan la Fama rodeada por los cuatro continentes conocidos.
- La Capilla, recuperada con 7.200 hojas de plata, presidida por un enorme azulejo con la figura de San Jerónimo y un suelo de mocadoret verde y blanco.
- El Archivo Histórico, considerado el archivo gremial más importante de Europa, con 48 pergaminos, 660 libros manuscritos y 97 cajas.
- La Sala de los Telares, donde se exhibe un telar Jacquard y se realizan demostraciones del mecanismo del espolín.
Además, el edificio conserva dos escaleras históricas: una barroca del siglo XVIII con esculturas de madera y otra gótica de caracol del siglo XV, hecha en escayola y atribuida a Pere Compte, que permaneció tapiada hasta el siglo XX.
La mujer y los tejidos de la seda valenciana
El premio Tourist Women Friendly ha puesto el foco en la labor de las mujeres en toda la cadena sedera: labradoras que criaban gusanos de seda, devanadoras, urdidoras, tejedoras y atadoras. Sin ellas, el esplendor de la sedería valenciana —que llegó a contar con 3.800 telares solo en el barrio de Velluters— no habría sido posible.
La tradición valenciana produjo tejidos de altísima calidad como:
- Terciopelo (vellut), famoso en toda Europa.
- Damasco, con motivos decorativos por contraste de brillos.
- Brocado, con hilos metálicos o de colores para indumentaria nobiliaria y eclesiástica.
- Raso, de acabado brillante.
- Tafetán, ligero y crujiente.
- Espolín, tejido elaborado con pequeñas lanzaderas para crear motivos multicolores, utilizado actualmente en los trajes de fallera.
Foto de grupo ante una selección de tejidos históricos de seda: terciopelo, damasco, brocado y espolín. |
Exposición sobre la importancia de la seda en la historia de Valencia. |
Un broche de seda y amistad
La visita de las socias de MDE —la escritora Concha Pelayo, la abogada Carmen Ayela, la pintora Adriana Zapisek y la periodista Mercedes Sánchez— contó también con la presencia de Amparo Zacarés, presidenta de la asociación Clásicas y Modernas.
La jornada terminó con la adquisición de varios pañuelos de seda, símbolo del vínculo entre la tradición artesanal valenciana y el reconocimiento actual al trabajo de las mujeres en la seda.
Posteriormente, una comida organizada por Teresa González Juste y Albert Catalá puso el punto final al acto. Antes de marcharse, Giovanna G. de Calderón brindó «por que la seda de Valencia nunca deje de tejer historias de mujeres».
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Así concluyó una experiencia entrañable que quedará grabada en la memoria de todas las asistentes.
Mujeres para el Diálogo y la Educación
Valencia, 22 de mayo de 2026
La Ruta de la Seda Valenciana recibe un premio – Actualidad Valencia
Foto de grupo ante una selección de tejidos históricos de seda: terciopelo, damasco, brocado y espolín.
Exposición sobre la importancia de la seda en la historia de Valencia.
El telar de Jacquard, considerado la primera computadora.
Foto de grupo mostrando los foulards recién adquiridos.
Adriana luciendo un pañuelo con el diseño del mocadoret de la capilla.